Día del trabajador

Es difícil comenzar a hablar de la fecha que hoy nos convoca sin hacer una aclaración que nunca está de más. Hoy no es el día del trabajo, sino el Día Internacional del Trabajador.
La diferencia es importante, porque este día es el día de las personas que ponen sus fuerzas físicas e intelectuales para producir bienes y así ganarse el pan para sí y para sus familias.
Esta fecha recuerda el hecho de que en Estados Unidos trabajadores, sindicalistas anarquistas ellos, fueron puestos en prisión y otros ejecutados, después de haber participado en una movilización en la que pedían una jornada de trabajo de 8 horas en épocas en que era común trabajar de 12 a 16 horas por día, en 1886.
Las luchas por la justicia para los trabajadores han costado vidas y penurias de muchos para que muchos hoy podamos gozar de leyes que amparen nuestros derechos y nos defiendan de abusos.
Hay que recordar que venimos de tiempos en que el trabajador es tomado como parte de la máquina que produce y tratado como tal. Intercambiable, obsolescente, prescindible, como el planteo de la genial Tiempos Modernos de Chaplin.
Desgraciadamente hay quienes, en su afan de ganancias y de poder se aprovechan de los que menos tienen para beneficiarse. Bueno les sería conocer lo que Dios dice en la Biblia al respecto:

“No te aproveches del empleado pobre y necesitado... Le pagarás su jornal cada día, antes de la puesta del sol, porque es pobre y cuenta sólo con ese dinero. De lo contrario, él clamará al Señor contra ti y tú resultarás convicto de pecado.”
Deuteronomio 24:14-15

En tiempos de crisis económica como los que estamos viviendo en todo el mundo, podemos apreciar que la pérdida de los puestos de trabajo crea un clima social de inestabilidad, de nerviosismo, de incertidumbre frente al futuro.
Como en este cuadro, "Sin pan y sin trabajo", de Ernesto de Cárcova, nuestra vida y la de los que están a nuestro alrededor estallan en pedazos como un espejo roto desdibujando nuestra imagen y nublando el rumbo de nuestra vista. Y, si no sabemos a dónde vamos, cuál será nuestro porvenir, qué viene adelante, parte de nosotros muere. Por lo tanto, golpeamos con nuestro puño la mesa mirando el fondo del paisaje donde se tejen las políticas que afectan lo más íntimo de nuestro hogar (Te sugiero que busques una reproducción grande y mires el fondo que se ve en la ventana).
Es que en nuestra cultura el trabajo forma parte de nosotros mismos; lo que hacemos es producto de nuestras manos y de nuestras palabras. Cuando nos falta sentimos perder parte de nuestra dignidad como personas, por lo que se hace imperioso poner manos a la obra para sentir que estamos completos, que somos útiles para nosotros mismos y para los demás. Hay pocas cosas que nos produzcan más orgullo que otros vean y reconozcan el esfuerzo y los resultados de nuestra actividad.

Por eso, al descansar celebrando el día del Trabajador, recordá que en el lugar que estés, haciendo tu trabajo o buscándolo, estás construyendo tu dignidad de ser humano y, si nos lo proponemos, la libertad de ser hombres y mujeres puestos de pie ante los otros, sin que nadie pueda avasallar nuestros derechos.

A todos los trabajadores ¡Feliz día!

3 comentarios:

Alejandro Bedrossian dijo...

Además de las excelentes conexiones del texto con "Tiempos modernos" y "Sin pan y sin trabajo", me permito agregar que en La República, Sócrates (en este caso, como personaje de Platón)explica que la justicia es que cada persona pueda desarrollar en la ciudad la virtud que le es propia: que el carpintero pueda trabajar de carpintero, el herrero de herrero y el alfarero de alfarero; y que no sean obligados a hacer otra cosa. El trabajo, para ser trabajo, debe ser también vocación, y una sociedad justa debe abrir sus puertas a esta posibilidad.

Julio Anibal dijo...

Es importante recordar el alcance de las cosas

Anónimo dijo...

Muy interesantes las reflexiones, el planteo de Sócrates en la República, hoy parece una utopía total
Eduardo Nave de Castro

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...