El Chavo del 8 no es un buen ejemplo

El fin de semana último, el mundo despidió a Chespirito, un gran comediante y creador de inolvidables personajes que marcaron a tres generaciones, como mínimo.
Verdad es que crecí viendo a los personajes de Gómez Bolaños, con sus nombres graciosos (siempre con "CH") y que guardo en mi memoria diálogos y episodios enteros de sus programas. Es una marca de mi generación
Pero visto desde lejos, será necesario poner una mirada más cuidadosa en lo que hemos estado deglutiendo desde niños de manera impensada.

Problemas con el Chavo del 8

Quizás sea por la evolución de las luchas sociales, hoy no sería posible tener en televisión algunos gestos o palabras que libremente se usaban en estos programas. Y gracias a Dios que esto sea así.

Discriminación
Para comenzar, debemos tener en cuenta las diversas formas de discriminación que se presentan.
Encontramos que los obesos son burlados por su sobrepeso y que deben llevar el estigma de las palabras hirientes que todo el tiempo reciben.
La edad, las características físicas o la pobreza fueron objetos de burla una y otra vez en los capítulos de todos los años que se emitió el programa y que los demás países no tuvimos problemas en repetir.

Violencia doméstica
En segundo lugar tenemos el tema de la violencia. Los golpes han sido desde siempre formas de humor que se han tomado como naturales. Y no sería tanto un problema si se tratara de maltrato entre iguales (aunque no estoy de acuerdo con esto tampoco), pero aquí se agrava por el  hecho de que hay adultos maltratando físicamente a niños. Don Ramón, una y otra vez, castiga a el Chavo, a Quico y a su hija la Chilindrina.
No está bien que se ponga un acto de violencia como elemento de risa, por más que estén sobregrabadas en el programa. No está bien que nos acostumbremos desde niños a ver la violencia como una forma de trato "natural".

Pobreza
Por último tenemos el tema de las diferencias sociales y la pobreza.
Por razones que desconozco, se eligió una "vecindad" como escenario cotidiano del programa. En Argentina llamaríamos a esta estructura de vivienda "conventillo" o "villa", formas habitacionales que podemos ver en América Latina con características comunes. Quizás de allí la fácil identificación.
Lo cierto es que esta forma de vida deriva de una estructura social que obliga a las clases pobres organizarse en espacios pequeños y habitarlos de más o menos precaria, dependiendo la situación. En algunos lugares, los asentamientos son desarrollados en espacios tomados de manera ilegal, en una ocupación de hecho.
Nunca se plantea el hecho de las causas de la pobreza. No se habla de qué pasa con la riqueza de los países. Los personajes son concientes de falta de recursos pero se contentan cuando pueden comer una "torta de jamón".
El Señor Barriga, que puede ser gordo porque accede a más alimentos, viene con su maletín a cobrar la renta. No se le conoce otra ocupación que la de ser el capitalista que vive de los alquileres de los pobres. Su maletín es el símbolo del dinero y del trabajo más rentable. No es trabajo con las manos, de obrero, de oficio. 
Y tenemos, como ejemplo a Don Ramón, que es símbolo de la pobreza pícara. Este personaje no tiene recursos y se las arregla para seguir viviendo sin pagar. Pero Don Ramón aparece como culpable de su pobreza, porque no quiere trabajar, porque los despiertan "a las 10 de la madrugada", como una ver dijo.
¿Los pobres son culpables de su pobreza?

Cierre
En fin, sé que puede sonar agrio o molesto lo que escribo. Que le doy demasiadas vueltas a las cosas y que estoy exagerando. 
Solo quiero poner una mirada desde otro lugar porque así he aprendido a observar a los medios de comunicación. Espero agregar una pequeña cuota a la mirada sobre los medios y sobre nosotros mismos.
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